Ante todo hay que reconocer que llegado el “momento de la verdad: cuando ocurre el gran sismo”, el único que decide si una construcción es sismorresistente es el mismo Terremoto. Lamentablemente se juega mucho con la palabra “construcción antisísmica” y se la asocia, en el caso de viviendas por ejemplo, a casas de ladrillo con techo de losa. Esto puede estar muy lejos de la verdad. Hay materiales que son muy nobles como la madera y para construcciones de no más de tres niveles es el mejor material por la relación peso/resistencia. Para ser construcción sismorresistente (SR) debería: (i) haber sido diseñada por personas con conocimiento y experiencia en diseño SR; (ii) que se hayan aplicado los códigos vigentes, y que estos estén actualizados de acuerdo al real estado del arte (diferente al estado de la práctica); (iii) que haya sido revisado el diseño por una autoridad competente, a nivel municipal, por ejemplo; (iv) que haya sido construida por una empresa idónea, seria (debería estar registrada en el lugar con sus antecedentes); (v) que durante la construcción haya dirección técnica idónea y control municipal por parte de los inspectores, que deberían estar preparados en CSR; (vi) que haya existido control de los materiales, por ejemplo del hormigón; (vii) que haya sido mantenida en buen estado.








Desde hace varios años la tendencia mundial está orientada hacia la evaluación mecánica no destructiva de la madera. En la actualidad existen muchos equipos y metodologías no destructivas para la estimación de dichas propiedades físico mecánicas de la madera, en árboles en pie, en trozas (toras), en rollizos o columnas, como también en vigas, tirantes y tablas, etc. Estos conceptos fueron demostrados en el LATU Laboratorio Tecnológico de Uruguay.


