
El proyecto hotelero se convirtió rápidamente en un pequeño encargo urbano: un asentamiento humano en el cual se combina el entorno natural, comercio, educación, política y cultura. Para lograr estos objetivos se optó por una estrategia donde cada componente del proyecto juega un rol esencial en la definición del total: Las piezas se convierten en techos, el techo es una plaza, la plaza es una ventana, la ventana a es una fachada y la fachada es paisaje.

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